El Nuevo Código Civil y Comercial

La derogación express del Código Civil de Velez Sarsfield y del Código de Comercio de 1859, y aprobación del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación no era una demanda urgente de la sociedad ni de los mercados.

Distintos sectores de la sociedad critican al nuevo Código Civil y Comercial por padecer desde deficiencias reglamentarias y constitucionales -como el procedimiento legislativo seguido para su sanción- hasta por problemas de contenido -como el tratamiento de los derechos de los pueblos originarios; el régimen de la personalidad jurídica; la concepción de la persona física y técnicas de reproducción; el desdoblamiento híbrido entre matrimonio y unión convivencial; la eliminación de la responsabilidad de los funcionarios públicos; el régimen de daños y la regulación de los punitivos; las obligaciones en moneda extranjera y la posibilidad de cancelarlas con moneda de curso legal; el régimen de la sociedad unipersonal, y hasta la negación de la empresa como agente principal del mercado.